viernes, 10 de agosto de 2012

Para guay, Paraguay

No podía resistirme a hacer este estúpido juego de palabras. Pero es cierto, mi corta estancia en Paraguay fue muy guay. Más bien, en su capital Asunción. Desde Puerto Iguazú se cruza a Ciudad del Este atravesando la vecina brasileña de Foz de Iguaçu. Después de haber salido toda la noche y haber caminado todo el día, tanto mi compañera Carina como yo, nos dormimos en el bus de línea. Así que nos tocó andar más de un kilómetro de vuelta a la frontera para hacer el trámite aduanero. No es del todo divertido andar de noche por Ciudad del Este, cuando han cerrado los cientos de comercios que ocupan las calles principales y han desaparecido los miles de foráneos que pululan de un lado a otro durante el día, atraídos por los precios sin impuestos de los aparatos electrónicos. Y menos hacerlo acompañado de una joven rubia que tira de una maleta de ruedas.

Con la cabeza bien alta ante las miradas curiosas, llegamos sin problemas a la aduana. Luego, directos a la terminal para coger el bus que atraviesa el país de este a oeste hasta la capital. Acostumbrados a los precios argentinos, el viaje nos pareció muy barato. Una buena razón para usar esta vía si te diriges hacia el noreste de Argentina.




Las coloridas calles de Asunción.

Al fondo, el palacio presidencial.

La inmensa villa que crece paralela a la ciudad. Foto tomada desde la plaza de la catedral de Asunción.

Otra razón de peso es pasar unos días en Asunción. Una ciudad que puede patearse en solo unas horas (al menos lo que hay que ver: el centro). Pero cuyo mayor atractivo es ser otro país, con sus costumbres, sus peculiaridades y, en definitiva, su idiosincrasia. Solo ver los métodos utilizados por los vendedores ambulantes, diferentes a los de sus vecinos argentinos y bolivianos, que aprovechan un semáforo en rojo para subir al colectivo (bus urbano) a cantar las bondades de sus productos, ya merece la pena. O, simplemente, preguntar algo en la calle. O salir por la noche y relacionarte con gente abierta, simpática, receptiva... Y lo mejor, apenas existe el turismo. Es tan leve que pasa desapercibido. Otro puntazo a favor.

El patio del hostel El Jardín, en pleno centro, cómodo, nuevo, bonito y con buen desayuno.
De noche con nuestras amigas paraguayas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario